The Cure – 4:13 Dream
Ver hoy a Robert Smith, cantante de The Cure, resulta grotesco. Muchos pensarán que se debe a su obesidad crónica o a esa ridícula manía de seguir con las mismas y ridículas pintas que tenía en los 80. Pero no, se debe más bien a su música, a como ha degenerado hasta la sucesión de mediocridades que el grupo ha regalado desde mediados de los 90.
Es verdad que tienen históricos tropiezos en su discografía, aún cuando estaban en plena forma, como fue The Top (1984), pero nunca habían encadenado tantos discos mediocres seguidos: desde el notable Wish de 1992, los resultados han sido: Wild Mood Swings (casi de vergüenza ajena), Bloodflowers (largo y pesado), The Cure (descafeinado) y el último 4:13 Dream… De ahí sólo Bloodflowers resulta digno, pese a ser una obra menor en la discografía del grupo.
El nuevo disco no invitaba a ser optimistas, sobre todo porque venía precedido de cuatro singles a cual más mediocre, sin pegada, ni melodía mínimamente recordable. Eso sí, hay que reconocer que dentro del disco encajan mejor y no suenan tan “débiles” como cuando se presentan desnudas, bajo el amparo de cuatro cutre-videoclips que sólo confirman que Smith necesita perder peso urgentemente. 
4:13 Dream arranca con uno de los mejores temas de los últimos Cure, “Underneath the star” que recupera la senda de las mejores canciones de Bloodflowers, es densa, larga y oscura, en la línea de la mejor tradición del grupo. Una gran introducción que quita el pesimismo tras los singles. Luego llega “The Only One”, el primer single, una canción que pretende seguir la línea más pop del grupo, pero que es apenas un plagio descafeinado a las mejores canciones de Kiss Me, Kiss Me, Kiss Me o The Head on the Door.
“Reasons Why” vuelve a la senda “gótica”, en la línea de Wish, pero con un aire blando e inocente que continúa en la broma que es “Freakshow”, pegadiza a pesar de su estupidez. Después, superar “Sirensong”, “The Real Snow White” y ” The Hungry Ghost” sin acabar saturado del tono de Rober Smith es todo un logro. Debe ser la primera vez que acaba resultando irritante antes de llegar a la mitad del disco. Pero es que después de esa tanda, pretenden parecer rockeros en “Switch”, poperos en “The Perfect Boy” y otra vez oscuros en “This. Here and Now. With You”, sin conseguirlo.
Al menos queda el consuelo de la parte final donde suena el single más resultón, “Sleep When I’m Dead”, y las dos mejores canciones del disco “The Scream” y “It’s Over”, aún así, canciones que no pasarían de ser mera comparsa en la mayoría de discos del grupo. Al menos el disco es digerible gracias a su heterogeneidad, pues pasa de temas oscuros a temas pop como ya ocurría en Kiss Me. El problema radica en que si aquel ya era un disco irregular con grandes canciones, éste, que ni siquiera las tiene, acaba resultando irritante.
Tras muchas oportunidades al disco, todavía puedes pensar que estás equivocado, que no puede ser tan malo. Pero te pones a escuchar The Head on The Door e incluso Wish, y te das cuenta que hasta las peores canciones de esos discos suenan mejor que cualquiera de los amagos de canción con las que han rellenado este indigno regreso.
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Los cuatro singles:
The Only One
Freakshow
Sleep When I’m Dead
The Perfect Boy
Archivado bajo: Mirada crítica, Música | Etiquetado: 4:13 dream, robert smith, rock gótico, the cure
Te estas cargando con tus criticas a tò quisqui!!! Eres peor que Lauren Postigo!!!
jajajajaajaja, estoy destructivo últimamente
¿Has escuchado las canciones?