La Niebla (Frank Darabont)
Stephen King es uno de los escritores favoritos de Hollywood. Decenas de novelas suyas han sido adaptadas a la gran pantalla, aunque la mayoría han sido más carne de videoclub que grandes taquillazos. Pese al potencial de muchos de sus libros, las adaptaciones no han sido todo lo afortunadas que debieran, quizás, porque muchas se produjeron dentro de la serie B más cutre y en una época (los 80 y principios de los 90) en los que los efectos especiales estaban a años luz de los que hoy vemos en el cine y de lo que sugerían las escenas de sus clásicos del terror. 
Frank Darabont tiene el honor de ser el director que mejor ha sabido traducir el lenguaje -por otro lado lleno de tópicos- de King, y precisamente lo hizo con una película atípica, basada en un relato corto más dramático que terrorífico, llena de detalles magistrales: Cadena Perpetua. Después intentó repetir el golpe con La Milla Verde, pero la película adolecía del ritmo que tenía el libro (escrito a modo de folletín, por capítulos que se vendieron por separado en un principio) y terminaba siendo aburrida pese a algunos momentos emocionantes.
Ahora Darabont se mete de lleno en el terreno que más le gusta a su escritor fetiche: el terror puro y duro. Y el experimento de La Niebla se queda a medio camino entre lo que pudo ser y lo que es. Y esto ocurre porque en vez de sugerir se muestra y la sensación de conocer a las criaturas que siembran el terror entra la famosa niebla, resta capacidad de sorpresa a la película, hasta el punto de que el terror desaparece por completo. Sólo las escenas en las que las personas son engullidas por la espesura tienen verdadera tensión.
Curiosamente son aquí las personas encerradas en ese supermercado que centra la película, las que más miedo dan con sus reacciones ante una situación límite: sentirse encerrados enfrentándose a algo que no saben qué es ni de dónde viene. El poder del fanatismo religioso (grande, Marcia
Gay Harden), el miedo y la angustia de un grupo de personas que pierde el control (”El hombre es un lobo para el hombre…). Nunca un eslogan (”El miedo lo cambia todo”) tuvo un uso tan acertado para presentar una película.
El conjunto tendría un aprobado raspado por sus debilidades evidentes: esos efectos especiales de serie B barata, ese gore gratuito y mal elegido y por lo maniqueo de algunos personajes. Pero el final, ese final políticamente incorrecto que se empieza a intuir en la última media hora, que será un escándalo para las mentes más cerradas, deja al espectador noqueado, con un sabor amargo que es imposible que deje indiferente a nadie. Y sólo por eso, esta película merece una oportunidad.
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Archivado bajo: Cine, Mirada crítica | Etiquetado: frank darabont, la niebla, stephen king, thomas jane
Gran pelicula, yo la entre a ver sin ninguna expectativa y sali con un muy buen sabor de boca. El verdadero terror no son las criaturas que hay afuera, si no las personas que hay dentro de el supermercado.
Y el final, como dices, es magnifico y vale la pena ver la pelicula por el.
Bueno, yo no se que decir… por un aspecto, pienso que la pelicula es de lo mejor que he visto ultimamente en cuanto al genero. Por otra parte, deficiencias graves, hacen que la baraje entre aquellas producciones de verano de sobremesa, horario en el que se prefiere dormir la mona a ver el largometraje que ha comprado Antena 3 -de esas con titulos rimbombantes protagonizadas por Troy McClure-.
Lo mejor de la pelicula, como bien dices Marcia Gay Harden, logra todos los efectos que se pone como meta -me refiero sobre el espectador-.
Mi puntuacion va algo menos que la tuya querido amigo, 2/5.
Un abrazo!!!!
Es una pelicula muy buena, espero verla pronto. Es tiupo langoliers