Primavera Sound 2008, ¿el mejor festival nacional?

Tras tres días extenuantes en Barcelona y ya en frío, es más fácil analizar lo que ha dado de sí un festival apoteósico. Buena organización en general, ambiente perfecto, ningún concierto “malo” (aunque sí alguna decepción) y un sonido que casi siempre estuvo a la altura de las circunstancias. Cada día del festival irá en un post diferente para no sobrecargar con un texto excesivamente largo.

JUEVES

Las puertas del recinto se abrieron a las cinco y media y hasta dos horas después no empezaba el primer concierto apuntado del día (MGMT, de los que ya comentamos su disco de debut Oracular Spectacular). Fueron minutos para estudiar el recinto (inmenso) y ver cada escenario. Maravillosa ubicación la del “Vice”, junto al mar. Y un gran detalle que existan gradas en otros dos escenarios (ATP y Rockdelux) así como zonas de césped para descansar en algunos conciertos.

El primer día ya se presentaba fuerte, pese a que el Estrella Damm todavía no estaba abierto y no había conciertos en el Auditori. La primera toma de contacto fueron MGMT, que desglosaron los temas de su debut con solvencia. No hubo excesivas florituras, aunque dieron a las canciones un tono algo más psicodélico y divirtieron con un final a lo “karaoke” con un niño subido al escenario incluido. Bien para abrir boca, pero una minucia comparado con el concierto de Edan y MC Dagha. Aunque desconfío del hip hop en directo, me hicieron tragarme mis palabras. Las referencias a los grandes clásicos en los samples (los Beatles, la Velvet Underground, etc.), los rapeos de los dos MC y la actitud con su puntito “freak” de Edan, hicieron de este show uno de los mejores conciertos del festival.

Mi intención era ver a los británicos British Sea Power, pero acabé convencido para un clásico: Public Enemy, el primer gran grupo de rap de la historia. El inicio fue desesperanzador, con veinte minutos interminables de sesión de “Bomb Squad”, con techno machacón y pesado. Aunque empezaba a ponerme nervioso, al fin salieron a escena los raperos, acompañados de grupo de rock y dj, para desglosar su mítico disco “It Takes A Nation Of Millions To Hold Us Back“. Una fiesta, todo el público dando botes y siguiendo las consignas “revolucionarias” que proclamaban Chuck D y Flavour Flav. Y fin de fiesta apoteósico con “Fight the power”.

Después de tanto rap, venía el concierto más esperado del festival: Portishead (Third, su último disco, comentado aquí). Maravilloso. El sonido era incluso más potente que en disco (en especial las de Third) y la voz de Gibbons, a punto de quebrarse en cada canción, sobrecogía por momentos.

El setlist fue de órdago, no eché de menos ninguna gran canción, y encima las del último eran las que mejor sonaban. Dos detalles espectaculares: el rapeo sorpresa de Chuck D en medio de “Machine Gun” y el fin de fiesta con “We Carry On” sonando y Beth Gibbons bajando a la zona del público. Mención especial para las elegantes y psicodélicas proyecciones en las pantallas y el escenario.

Las fuerzas daban para poco más, así que me vi obligado a ver a uno de mis grupos favoritos sentado en el cesped del escenario ATP. Explosions in the sky fueron fieles a lo que esperaba de ellos: catárticos y etéreos por momentos, supieron conectar con el público al mismo ritmo que los vaivenes emocionales de sus canciones. El final eléctrico fue magnífico. Extenuado, aún dio tiempo para ver tres cuartas partes del concierto de Vampire Weekend (otros de los que ya comentamos disco). Aunque en las primeras filas al parecer el sonido era defectuoso, a cierta distancia se oía con potencia (mucha más que en el disco). Muy divertidos y con una actitud menos naïf de lo que yo esperaba.

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