· Leonardo da Pisa “Fibonacci” recopiló el saber matemático árabe e hindú demostrando que las Matemáticas europeas estaban anquilosadas.
· El prestigioso matemático elaboró la famosa secuencia a partir de un simple planteamiento matemático cuando trataba de averiguar la descendencia de una pareja de conejos.
La sucesión de Leonardo da Pisa “Fibonacci” (1170-1250) surge a partir del estudio que realizó en las poblaciones de conejos cuando se el planteó la siguiente cuestión: cierto hombre tenía una pareja de conejos juntos en un lugar cerrado y uno desea saber cuántos son creados a partir de este par en un año cuando es su naturaleza parir otro par en un simple mes, y en el segundo mes los nacidos parir también.
A partir de aquí desarrolló esta secuencia que consiste en una sucesión de números naturales en los que el siguiente es el resultado de la suma de los dos anteriores. Es decir, 0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89, 144, 233… Aunque, esta relación ya había descubierta por matemáticos hindúes como Gopala y Hemachandra.
No fue un gran erudito, pero Fibonacci contó con el apoyo de personajes importantes de la época como el emperador Federico II Hohenstaufen que le ayudaron en sus numerosos viajes. Sin embargo, su dominio del álgebra y de las matemáticas quedó demostrado con la publicación de su segunda obra Liber Quadratorum.
Curiosidades de la secuencia
Entre las numerosas curiosidades que rodean a estos números se encuentra que los cocientes entre numeros sucesivos, se aproximan cada vez más al valor del número phi (Φ). Y éste a su vez se relaciona directamente, entre otros, con el crecimiento de las plantas, la disposición de los pétalos de las flores…
Uno de los aspectos más llamativos de los números del matemático italiano se encuentra en la disposición de las espirales que se pueden observar en las flores de los girasoles. Dependiendo de los casos, presentan 21 en un sentido, y 34 en el contrario. 55 y 89, o bien, 89 en uno y 144 espirales en el contrario…
Por su parte, le sucede lo mismo a cualquier tipo de piña que presenta las siguientes espirales: 8 y 13; o 5 y 8. También se puede encontrar en la disposición de las semillas de las margaritas, y entre la cantidad de abejas macho y hembras de una colmena, o en el dibujo de la concha de nautilus.
Además, la relación entre los números Fibonacci, el número aúreo y la Naturaleza quedó demostrada a partir de las aportaciones de matemáticos como Church y Weisner. Estos pensadores confirmaron que el crecimiento de las hojas en un tallo sigue el patrón recogido por el ilustre italiano.
Documental en dos partes sobre la secuencia Fibonacci >>
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