“The head on the door”: Renacimiento a lo grande

The Cure lanzó en 1985 su disco más accesible y “comercial”.

Año 1985. The Cure venían de un tropiezo estrepitoso con el disco The Top, un cambio quizás demasiado radical después de la angustia asfixiante de Pornography, el álbum que había cerrado la trilogía oscura de Robert Smith. El grupo, como en The Top ya quinteto -aunque con cambios, como el regreso del bajista Simon Gallup-, volvía a la carga con un disco que incidía en la vena pop del anterior, pero aquí, por suerte había canciones.

El sonido es eminentemente pop, poco queda de la claustrofobia de los discos anteriores. Son unos nuevos Cure en el fondo, que no en la forma. Porque bajo la apariencia de melodías alegres y pegadizas seguían conviviviendo las letras atormentadas de Smith. El mejor ejemplo es el single “In between days”:

“Ayer estaba tan asustado
Temblé como un niño
Ayer, lejos de ti
Eso me congeló el alma
Regresa, regresa
No te alejes”

Si algo caracteriza este disco es la heterogeneidad, frente al “ambiente” de la trilogía oscura,- Seventeen Seconds, Faith y Pornography- aquí lo que hay es una sucesión de singles. El mejor ejemplo: los teclados protagonistas de “Kyoto Song”, y la guitarra española que lleva el ritmo en “Blood”. Dos canciones que en su momento no me decían nada, pero que ahora no desentonan en el conjunto del disco.

Cambio total de tercio con “Six Different Ways”, canción alegre, infantil (en el buen sentido de la palabra), como si fuera de “juguete”. Ni aquí se anima un poco el señor Smith:

Seis caras para cada mentira que digo
Es esa voz americana otra vez
“Nunca fue completamente así antes,
Ninguno de ustedes es el mismo…”.

La canción queda ensombrecida por el siguiente tema, uno de mis favoritos de The Cure, con una potencia sonora inigualable: “Push”. Es el mejor ejemplo de como hacer una canción que podría ser single sin tener ni siquiera estribillo. Y es que es una de las notas curiosas del disco, pese a su esencia pop, no hay estribillos memorables, sino melodías en conjunto. “The baby screams” es otra de las mejores. Me encanta la voz de Robert Smith en esta canción… y esos teclados, aquí con cierto matiz angustiante o pesadillesco:

band1985_001.jpg“No podría haber pedido más, dijiste
No podría haberlo dejado terminar
Tómalo todo
Tómalo todo
Y pégame hasta morir”.

Parece que han alcanzado un techo, pero no, aquí hay mucho más: otro single de éxito (”Close to me”) y una de las mejores canciones del grupo y mi favorita del disco: “A night like this”, preciosa canción de ¿amor?. La lucha de un hombre por evitar una despedida que parece inevitable. Un hombre que no descansará y está dispuesto a cambiar. Qué diferente es esta imagen de Smith de la de Pornography, donde empezaba diciendo “no importa si todos morimos” (”One Hundred Years”).

Para mí el único bache del disco es Screw, una canción movida, incluso bailable, pero olvidable al fin y al cabo. Sólo sirve como continuación del juego de contrastes del disco, pues de la alegría de “Screw” volvemos al aire depresivo de los Cure clásicos en “Sinking”, dónde el sonido apunta ya a las cotas de Disintegration:

“Los secretos que escondo
Me retuercen por dentro
Me hacen ser más débil

Así que me engaño a mí mismo
Como cualquier otro”

El epílogo perfecto a cualquier disco de The Cure.

One Response to ““The head on the door”: Renacimiento a lo grande”

  1. El mejor disco de esta mierda de grupo es the head on the door , las mejores canciones de esta mierda de grupo estan ahi: Inbetween days, close to me , push, a night like this, and the blood.
    Six different ways, screw and sinking son una mierda de canciones no las escuchen!

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